Crear reglas con anterioridad, explicándolas y estableciendo consecuencias lógicas. Es decir, señalando lo que se espera de él y de no cumplirlo dejarle claro que es su propia opción ser regañado y castigado. Un ejemplo de esto es decirle al niño: “En esta oportunidad vamos a estudiar hasta ‘x’ hora, por lo que tienes dos opciones, si trabajas puedes ver tu programa de televisión, si no, decidiste que no vas a verlo”, también se puede aplicar dejando que el menor realice una actividad a elección.
- Los castigos-consecuencias deben ser de corta duración.
- Proporcione alternativas para lograr lo que desea.
- No califique al niño. Señale el problema, la conducta.
- Sea firme, tranquilo, no grite y no se desespere.
- Es importante la manera cómo se colocan los límites. Por ejemplo, si siempre se le habla con órdenes y amenazas, le está diciendo al mismo tiempo que no cree que él sea capaz.
- No le dé sermones. Sea claro.
- No sea repetitivo, necesita ver que usted actúa.
- Sea comprensivo, valore los sentimientos y necesidades. Recuerde que establecer límites no quiere decir que le quitemos afecto.
- Defina cuándo una conducta es aceptable o no. Es bueno ser específico.
- Sea consistente.

