domingo, 7 de julio de 2013

Los ejercicios de relajación para niños

Además de salir temprano todos los días, estudiar y hacer las tareas del colegio, hoy en día se han sumado nuevos causantes de estrés y sobreestimulación en los niños como los videojuegos, más programas para niños en los medios, y por supuesto internet y las redes sociales.

Por eso, hoy más que nunca, es necesario brindar a los pequeños tiempo y alternativas para relajarse. Momentos en los que pueden estar a solas con su silencio, distender su cuerpo y su mente, ser conscientes de su individualidad y su valor.

Los ejercicios de relajación son muy usados, por ejemplo, en cursos de yoga para niños. De hecho, muchos de estos talleres infantiles han visto aumentar en número a sus pequeños alumnos, que asisten a sus clases buscando tranquilidad.

Al relajarse, el niño deja de estar tan atento a su entorno y puede ser más consciente de sí mismo, oye su respiración, percibe las partes de su cuerpo, imagina libremente y aprender a valorar su mundo interno.

De los muchos ejercicios de relajación diseñados especialmente para niños, hemos seleccionado algunos por su sencillez y facilidad para practicarlos en cualquier lugar, desde el aula hasta la sala de tu casa.

Busca la hora del día y el ambiente más adecuados antes de empezar y recuerda que las indicaciones deben ser dadas con una voz tierna, suave y pausada.

Frente al espejo

Juego por pareja en el que un niño se sitúa frente a otro. Uno de ellos es la persona que se mira al espejo y el otro es su reflejo.
El que se mira al espejo debe ir realizando gestos y acciones para que el espejo haga lo mismo. Debemos intentar que los niños realicen acciones suaves para que puedan ser fácilmente imitables.

La esponja

Este juego se hace por parejas. Uno de ellos está estirado en el suelo y el otro, junto a él, tendrá una pelota suave, blandita, que representará ser una esponja.
El que tiene la “esponja” recorre con ésta todo el cuerpo de su compañero, como si lo estuviera enjabonando.

A carcajadas

Dividimos a los niños en dos grupos. Uno de ellos debe intentar permanecer lo más serio posible mientras los otros hacen cosas para que se rían. El monitor debe contar la cantidad de niños que se ríen.
Hay un tiempo límite. Una vez llegado a él, se cambian los grupos y se vueve a comenzar. El grupo que logre estar más serio, gana.


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